*** 12/19/2012 (Viejito, esta carta te la escribí hace un par de dias, a manera de desahogo, pues estaba muy agoviada con un millon de cosas. Ahora me siento mucho mejor, me bajé de la montaña rusa emocional -por ahora- y estoy tranquila. Gracias por venir a mis sueños y susurrar las palabras de tranquilidad que necesité en algún momento)
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Hola viejo,
Ya se acerca el 12/12/12 y tengo una mezcla de sentimientos que no sé cómo manejar. Tenía la esperanza de que tal vez me pudieras orientar. Es que son demasiadas cosas, sabes?... y debo trabajar bastante a nivel introspectivo, para que el futuro sea prometedor.
Como siempre -en toda relación- la familia y el dinero son factores claves, y en ésta, especificamente, eso se maneja de manera intensa. Tu sabes que hago mi mayor esfuerzo y sacrificio para tener una vida mejor, por eso estoy echando mano de todas las cosas que me enseñaste en los cortos 16 años que estuve contigo.
Ya no soy una niña -aunque quisiera seguir siendo tu niña- y sé como se bate el cobre, pero necesito que me des una mano, que amances al toro bravo que hay dentro de mi, que en cualquier momento puede abrirse la talanquera y salir desbocado a cornar y llevarse a quien sea por delante.
Calma la intensidad que hay a mi alrededor, porque siento que me estoy asfixiando. ME FASTIDIA que todo gire en torno a lo que debemos hacer para ostentar ante los que estan alrededor. Es como si las cosas las hicieramos segun lo que le gusta a ellos y no a nosotros. La gente es demasiado metida y peor aun cuando somos nosotros los que dejamos que se metan. Me encantaria poder crear una especie de escudo anti-entrometidos. Tu sabes que cuando algo me molesta, se me nota al instante, no lo puedo discimular, y ser hipocrita no se me da facil, por eso necesito que me ilumines y me llenes de todas esas palabras de aliento y tranquilidad que solo tú podias infundar sobre mi.
Siempre hay un cambio de planes que me mueve el piso y me hace corto circuito. Detesto la inestabilidad viejo, esta bien la espontaneidad, pero me encanta tener una idea clara de lo que viene a corto plazo y eso es precisamente lo que no se me está dando.
En fin viejo, si te soy sincera, ando medio ostinada de todos y de todo. Supongo que es el stress pre-matrimonial. No me queda más opción que refugiarme en mi trabajo, para pensar en otra cosa. Ya no pido paciencia, porque cada vez que lo hago, Dios me manda peores pruebas, y voy a terminar tirando la toalla, saboteándome mi propio futuro y arrojando a la basura todos los sacrificios que he hecho hasta ahora, soportando cosas que no vienen al caso.
Ay papaíto, si tu supieras... *suspiro*
Te extraño mas que nunca.